jueves, 5 de noviembre de 2009


Llevo tiempo con ganas de escribir de D. Bernardo.
Hay muchas cosas que decir de este GRAN hombre de Dios, seguramente todos podremos aportar anécdotas, experiencias, momentos, que vividos con este “cura” han hecho la vida más agradable.
Es un poco mayor que yo, por lo que lo conozco desde niño. Siempre ha sido un buen hombre, un santo. Es ejemplo de todas las virtudes que se pueden buscar en alguien.
En mi familia hemos pasado por momentos buenos y malos, y siempre ha estado ahí, en silencio, pero acompañando como un ángel de la guarda.
No pude estar en el homenaje que le hicieron, pero desde aquí quiero decir GRACIAS DON BERNARDO.
Gracias por ser de Antas y pudiendo hacer carrera dentro de la Iglesia, ha preferido entregar su vida a la gente de este pueblo. "Usted es para nosotros un regalo del cielo. Nunca nadie le pagará todo el bien que nos hace con su presencia, con su saludo, con su amabilidad.
Pido a Dios que le recompense todo su trabajo y dedicación a nuestro pueblo
".
No hay nadie en este pueblo que no tenga un sitio en el corazón de este hombre, nadie que llegue a su puerta y no se encuentre la sonrisa de este hombre de Dios. A cualquier hora, en cualquier momento, SIEMPRE está dispuesto a servir a los demás.
Es un hombre inteligente y al mismo tiempo humilde, es un sabio que ha preferido el anonimato y el silencio como norma de vida. Es un artista y un compositor de música que sólo Dios sabe lo grande que es, porque decidió que su música fuera solo para El.
Cada día sigue saludando con el pito del coche a todos, da igual si vamos a la iglesia o no, si es de aquí o de fuera, da igual, para Don Bernardo TODOS somos iguales.
Gracias, gracias y gracias. Que Dios lo conserve muchos años entre nosotros

jueves, 29 de octubre de 2009

No es anónimo quien habla bien de otros.


He leído lo que he escrito hasta el momento y los comentarios que me habéis hecho llegar. Os doy las gracias a todos. Como todo en la vida, hay algunos que me gustan más que otros; con algunos me identifico, con otros no. Pero ahí está la libertad.
¿Quién soy yo?
¡Y qué más da! Da lo mismo cuál sea mi nombre, mi dirección, mi teléfono. Lo importante es que soy de Antas, y quiero traer a la memoria a la gente de mi pueblo, a la gente anónima que ha trabajado en él. No quiero ser yo el centro de nada, de ninguna conversación, no es mi interés.
Este verano estuve en una cena-homenaje a un antuso ilustre de quien hablaré otro día, y hablaban sobre este blog, y hubo opiniones para todos los gustos. Y pensaba para mi: este es mi pueblo, esta es mi gente. No dejaron títere con cabeza.
Como en algún comentario se atreven a juzgar el anonimato del abuelo, os diré que no soy anónimo, que tengo mi identidad y mi historia. Cuando hable mal de alguien pondré mi nombre y apellidos, pero sólo quiero hablar bien, que los más jóvenes conozcan a los abuelos de Antas. Y no permitiré, y así se lo he dicho a mi nieto, que haya comentarios que critiquen a la gente; que elimine todo aquello que vaya contra el espíritu de este blog.
¿Recordáis a Paco “el de la Iguala”? Venía cobrando los recibos para don Atanasio y don Félix. Era un hombre bueno y eficiente en su trabajo. Vivía en Aljáriz y tenia su tierra en Mendras. Era un hombre de confianza para todos, entraba a nuestras casas, hablaba con nuestras mujeres… respetuoso con todo y con todos. Conocíamos a los médicos y nos olvidábamos de Paco. Creo que igual que a mucha gente, se le debe un homenaje.
Tendríamos que hablar con su familia, con “los Rayos” y que la memoria de este hombre no quedara en el olvido.

jueves, 15 de octubre de 2009

María "la morcilla"

¿Recordáis a Maria “Morcilla”?
¡Qué mujer más trabajadora! ¡Qué mujer más buena!
Aún hoy la recuerdo viniendo de Aljáriz con un poco de verdura para venderla en su casa; siempre andando, de un lado para otro, velando por los suyos.
¿Quién no recuerda sus barquillos en la feria? Si en Antas hubiera que hacer un homenaje y monumento a la mujer trabajadora, luchadora, ese tendría el rostro de María “la morcilla”.
Viuda, madre de varios hijos y abuela siempre dispuesta a trabajar dónde fuera por hacer la vida un poco más agradable a los suyos. A veces creo que salía de su casa para tomar aire y olvidar los problemas que en ella había. Pero fue siempre una “madre coraje”.
Le tocaron vivir momentos muy duros, durísimos, pero siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás. Sufrió mucho como madre, sobre todo en los últimos momentos de su vida, pero como una leona defendía a los suyos contra todo y contra todos.
Venía Engracia “la gitana” de Los Gallardos a su casa, con el “atillo” de “sábenas de la viuda de Torrás”, y allí se hacía el mercaillo. Cuando su Ginés trajo el “picú” alegraba la calle con canciones de Manolo Escobar… Todos teníamos cabida en su casa y en su corazón.
María, GRACIAS por haber sido una madre ejemplar. Seguro que en el cielo descansarás de tus trabajos, de tus caminatas, de tu cansancio.

martes, 13 de octubre de 2009

Hoy vuelvo a pedir...



Vuelvo hoy después de mucho tiempo.
Tenía ganas de hacerlo, pero a veces hay situaciones difíciles en la vida de cada hombre, y la edad acentúa el cansancio.
Pongo la foto del acueducto de Antas. No se de quién es, ni me importa; no se quién lo destruyó ni quién lo autorizó, expresa o pasivamente, ni me importa. Lo que si me importa es que todos callamos en aquél momento y seguimos callando cuando lo poco que tenemos lo destruyen u olvidan.
Tenemos en nuestro pueblo mucha gente que ha estado en la universidad, que sabe mucho, que habla mejor, pero qué poco hacen por conservar nuestro pueblo.
Os pido un favor a los jóvenes: no permitáis que destruyan el pueblo. Se de alguien que ha hablado con gente de cultura para el museo de Antas, para la recuperación del Argar, para el Cabezo María… y también se de gente a la que molestan esas iniciativas.
Por favor, no dejéis morir lo poco que hay en nuestro pueblo y de lo que nos sentimos orgullosos los mayores.
Antas se hizo con muchas lágrimas, con muchos sudores, y con mucha ilusión.

martes, 26 de mayo de 2009

Bicicleta con volante

Dicen que los niños son crueles porque no miran el alcance de las palabras, y se puede hacer mucho daño, cuando se habla sin pensar. También los mayores hacemos daño, sobre todo cuando se trata de reírse de alguien o ridiculizarlo.
Hace años murió Juan López Artero, o como todos lo conocíamos “Juan DinDo”. Su nombre se quedó como sinónimo de insulto en Antas. Siempre hemos oído: “eres más tonto que Juan dindo”. Y él no era tonto; tontos nosotros, que no fuimos capaces de ver la bondad de aquél hombre.
Claro que sus facultades mentales no estaban desarrolladas en su totalidad. Pero no por eso era “tonto”, aunque si fue motivo de burla.
Es preciso recodarlo como un niño grande, con su bicicleta que en vez de manillar, tenía un volante. Era especial. Pero hay que destacar que NUNCA hizo daño a nadie y siempre mucho bien a todo el que lo necesitara. Hacía “mandaos” a todos, y casi gratuitamente. Y es verdad que hubo quien se aprovechó de él.
Fue víctima de circunstancias familiares y sociales que no le ayudaron a desarrollarse con normalidad. Pero tampoco nosotros le ayudamos.
Creo que se merece un homenaje de Antas. Si corría detrás de alguien, si nos daba voces, si mostraba cierta violencia… era por la provocación que hacíamos los mayores que él o los chavales.
En él se podía confiar. Gracias a las Hijas de la Caridad que, al menos en sus últimos días, le hicieron ver algo de amor y respeto de este pueblo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Ayer FIESTA en Jauro

Este fin de semana hemos tenido la feria de Jauro. He de decir que son unas fiestas entrañables, aunque inevitablemente, miro hacia atrás. La novedad y la adaptación a nuevas formas de diversión no pueden quitar lo esencial de esta fiesta.
Este año ha flotado en el ambiente la pérdida del chaval joven que murió hace unos días. La muerte siempre es dolorosa, pero cuando se trata de un chico joven, con apenas 20 años, nos deja a todos sin palabras, desconcertados. Desde aquí quiero hacerle llegar a su familia mi pésame, mi tristeza, y creo que la de todos los que entran a este blog.
San Isidro labrador es el patrón de Jauro, y en su honor se celebran estas fiestas. Yo recuerdo cuando iba de joven a las cintas, a coger el pan que tiraban desde las “solanas”, a la misa... Era un día en el que los que vivían allí abrían sus casas a todos, era una fiesta de hospitalidad.
¡Quién no recuerda los pasodobles allí en la era¡ ¡Y el conejo con ajos! ¡Y el vino del país!........... Qué bien. Nos sentábamos allí en los dos bares que había, nos comíamos unos dulces de Pedro “el moro”, o de Paca “la lorita”.
Eran fiestas con el encanto de los “jaureros”. Íbamos y veníamos andando, sin problemas, por el río desde Antas a La Huerta, cruzábamos por La Viga y en un momento estábamos en el charco de Las Palomas, y la plaza a bailar, comer, charlar… ¡Qué tiempos aquéllos! Éramos jóvenes, y eso es por sí una garantía de pasarlo bien.
Ha cambiado un poco todo, pero aún conserva lo esencial: la hospitalidad y la acogida de los que allí viven.
Recuerdo cuando llegaba la noche, después de la procesión, en la casa de cualquier jaurero, la mesa llena de comida, embutidos caseros, el pan hecho para la ocasión, el vino en las garrafas, y la alegría, siempre la alegría de poder abrir tu casa a los demás.
Por cierto, luego las mejores patatas y los mejores pimientos eran los que se criaban en Jauro.
El año que viene habrá que recuperar el tocino, las habas, la cabeza de ajo fresco y el buen vino y eso junto a la gente que de verdad queremos.

sábado, 2 de mayo de 2009

Extraños y agradecidos

Como sabrán ustedes, mi intención es ir haciendo pequeños homenajes a personas que anónimamente han vivido en Antas y que han trabajado desde el silencio para mejorar día a día la vida de los antusos.
Hay mucha gente que han sido verdaderos héroes anónimos. ¡Cuántos hijos de Antas tuvimos que emigrar al extranjero! Cuántas lágrimas se derramaban cada mes de enero cuando teníamos que dejar a nuestras familias y volver al trabajo, sabiendo que no volveríamos a verlas hasta once meses después. Pero nos proponíamos mejorar nuestra situación económica, y para ello había que sacrificarse un poco.
Nos perdimos ver cómo crecían nuestros hijos; nos convertimos en maridos y mujeres en la distancia; nos sentíamos extraños en nuestra propia casa. ¡Qué difícil fue todo aquello!
Pero ha sido el trabajo de aquella gente, y el esfuerzo de los que se quedaron, el que mantuvo a este pueblo siempre con coraje.
Hoy quiero recordar a un cura que nos ayudaba a todos los de Antas. Se llamaba Alfredo Gallego y estaba trabajando con el Obispo. Siempre nos ayudó a conseguir los papeles en aquellos difíciles años. Desde aquí mi gratitud más sincera.
Miembro de una familia que se crió en Antas cuando vino de maestro su padre, don Juan Gallego. Aunque nunca se consideraron de esta pueblo, si que nos echaron una mano cuando los hemos necesitado.
A veces, cuando hemos conseguido lo que anhelábamos, nos olvidamos de aquellos que nos ayudaron a llegar allí. Y eso, en este pueblo no pasa. Sabemos dar las gracias aunque sea con una mera sonrisa. Junto a este cura estaba también don Primitivo, el cura de Antas, que apostaba siempre por nosotros porque decía que éramos trabajadores y honrados.
Pero de don Primitivo no voy a hablar, él tiene una plaza y creo que eso es suficiente homenaje del pueblo, aunque no nos consultaran.