Ya se acabó la Feria. Hay opiniones para todos los gustos,
siempre depende del partido, de las ideas que uno tenga, de si vino la familia
o no, si fuimos a la Era o dejamos de ir…Esto nos va a dar de sí varios días en
la Moncloa. Menos mal, porque entre los chiquillos en la escuela, los
forasteros que se marchan y la poca vida que hay, a ver cómo pasamos los días.
Pero dentro de lo que me propuse, no voy a hablar de la
feria, sino de personas que tienen algo que decirnos a los antusos por lo que
hacen o hicieron en su día. Hoy quiero hablar de Soledad “la del matigüelas”.
Es una costumbre que todos tenemos al llegar a la Era.
Nuestra primera visita es a la Virgen, rezamos un poco (creo), miramos la
imagen y nos hacemos la foto con la familia. Cada año una foto, cada año un
recuerdo, cada año alguien que viene y alguien que ya no está.
Si miramos bien la foto, en el margen izquierdo, suele
aparecer sentada en una silla, una señora siempre sola y en silencio. Es la
guardiana de la Virgen mientras que está en la Era.
Al margen de si recibe un dinero o no por estar allí, al
margen de que algunos miembros de la Hermandad hagan sus comentarios, creo que
es de admirar a esta mujer, a Soledad “la del matigüelas”.
Los más viejos conocemos su historia de lucha y de penas;
también sus alegrías y las esperanzas en sus hijos. Por eso la admiro más.
Cuando fui el día de la Virgen y la saludé, le dije a mi nieto quién era
aquélla mujer, y le recordé que hay que admirarla por todo lo que ha hecho en
esta vida.
No solemos ser muy agradecidos, pero desde aquí, aunque no
lo leas, GRACIAS SOLEDAD.






